



Èchenle
la culpa a la acústica
por Alejandra
Tello *
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El
más reciente montaje del Jorge Taddeo, patrocinado por el Ayuntamiento
de Guadalajara para los festejos del 470 aniversario de la ciudad, se presentó
el mes pasado en el centro cultural LARVA. La ópera de
los tres centavos causó gran expectativa, no solo por
la producción que ya desde antes sonaba interesante, sino por tener
grandes nombres en su reparto (Javier Lacroix, Mauricio Cedeño, Jesús
Hernández, Vera Wilson, entre otros) pero, sobre todo, por ser un musical
presentado en ese espacio (el LARVA).
Por desgracia este foro no tiene buena acústica, por lo que las canciones
y la mayoría de los diálogos se perdieron. Aun así, echarle
la culpa 100% a la acústica de que los diálogos no se entendieran
es un error. La mala dicción del reparto, a excepción de Mauricio
Cedeño y Javier Lacroix, contribuyó en buena medida para eso
sucediera.
Personalmente considero que un musical sin buenas voces es inconcebible. En
La ópera de los tres centavos solo Jorge
Taddeo, Cedeño y Lacroix son realmente muy buenos. Jesús Hernández
es un buen actor, pero no para musicales; sorprende, sin embargo, que constantemente
lo llamen para participar en este género. Las voces femeninas, en su
mayoría sopranos, resultan melosas en extremo para el tipo de obra
además de que las letras resultan ininteligibles.
La interpretación musical, otro elemento fundamental para el buen desarrollo
del género, en este caso sale muy bien librada gracias a la pequeña
orquesta conformada por nueve músicos comandados por Gil Cervantes.
El Teatro Épico, creado por Bertold Bretch, exige un grado de distanciamiento
que permita al espectador reflexionar sobre la denuncia social planteada en
las obras. Brecht buscaba lograr eso, no solo con el uso de música,
textos en verso y un tratamiento en tono de farsa, sino también haciendo
ver al público que se encuentra en un teatro, fuera de la ficción
de adentrarlo en la trama para que no perdiera el sentido de la realidad.
Debo decir que para el caso de LARVA la selección de la obra fue atinada,
dado que el espacio permite que el público observe la tramoya en toda
su complejidad, las luces, etc. lo que en realidad resulta fascinante; amén
de los cambios de escenografía que se hacen a la vista del público.
Por cierto que la escenografía móvil, creada por Luis Manuel
Aguilar “Mosco”, es también un elemento muy acertado.
La ópera de los tres centavos es una obra
larga, dado que Brecht propone tres finales que a cuál más hacen
burla de una situación de justicia cuya crítica parece haber
sido escrita para el México actual, cuando que su estreno data de 1928.
Su duración es de más de dos horas, lo cuál, aunado a
que no se entiende la mitad por la falta de dicción, me hace pensar
que sería bueno hacer una adaptación que permita aligerarla.
Si hablamos del tono fársico de la obra, caemos en la cuenta de que
solo Samantha Robles, como la Sra. Peachum, por su tono de voz y caracterización
en general se circunscribe al género por completo. Le siguen personajes
como el Sr. Peachum (Javier Lacroix), Carlos Hoeflich (Jacobo), Yocanan Farias
(Serrucho), Filch (Francisco Santiago “Chisco”) y el Cantante
Callejero (Mauricio Cedeño), en ese orden. De ahí en más
todo el reparto va bajándole al tono, desde la comedia hasta el franco
melodrama, lo cual hace que la dirección de actores resulte deficiente.
La caracterización - eso sí - de prácticamente todos
los personajes, mediante el uso de maquillaje recargado, colores chillantes
y exageración de los rasgos que los caracterizan está muy bien.
Independientemente de la puesta en escena, siempre me ha parecido terrible
que el gobierno, local, estatal o federal, ofrezca actividades culturales
de manera gratuita, por cualquier circunstancia. Eso no abona a la formación
de públicos, sino a la deformación de estos. El público
debe entender que el arte tiene un valor. Lo justo sería que desembolsara
una cantidad simbólica, porque entiendo que por ser una fecha especial
(el aniversario de la ciudad), el ayuntamiento haya querido programar actividades
extraordinarias para los tapatíos.
A La ópera de los tres centavos le hace falta
madurar; si se trabaja en la dicción y la uniformidad del tono puede
mejorar mucho.
* Miembro de las asociaciones Nacional e Internacional de Críticos de Teatro
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